La Educación dominicana en base a la formación por competencias

Escrito por: Dr. Ernesto Figueredo Escobar

El aprendizaje desde temprana edad ocurre a partir de formas concretas, a las representativas y finalmente verbales. Se puede, sin lugar a duda, afirmar que las niñas y niños aprenden en el hacer de naturaleza social y ello implica determinadas acciones y operaciones, que conforman las habilidades cognoscitivas impulsadas por las motivaciones, emociones y sentimientos.

Se trata de la ejercitación relacionada con la operatoria para la resolución de problemas y se activa mediante la participación social, al estar interactuando y generando resultados en conjunto con otras personas, lo que a su vez, refuerza la actitud ante los aprendizajes. Por tal razón es factible que podamos diseñar y gestionar los aprendizajes pensando en desempeños y el logro de competencias desde estas edades.

La educación hacia los niveles superiores incorpora la teoría con tal intensidad que incluso el contenido ha ido acaparando el tiempo dedicado a los aprendizajes de las y los estudiantes, lo que ha dejado menos espacio a lo práctico y su evaluación. Es acá donde de forma perentoria el currículo, la mediación en los aprendizajes y su evaluación se deben orientar a la formación por competencias. De la formación por contenidos a la formación por competencia es asumir una postura evolutiva en el aprendizaje, que se manifieste a través del hacer enriquecido desde la metacognición y facilitador del crecimiento del conocimiento científico.

Desde esta perspectiva considero que el esfuerzo realizado por la Educación dominicana para organizar su currículo por competencias en todos sus niveles es meritorio de conservar, aplicar y por supuesto someterlo a retroalimentación en busca de la mejora continua. En este contexto comparto la relevancia de fortalecer lo concerniente a la evaluación de los aprendizajes que señalara el actual ministro de educación.

Es conocida y ya universal que lo que no se mide no se puede mejorar. La gestión demanda evaluación y seguimiento. Se puede tener la buena intención de que los niños, las niñas y los jóvenes tengan la oportunidad de mejorar sus aprendizajes y desarrollar las competencias fijadas en los perfiles de egreso de los ciclos formativos. Pero ¿cómo se logra?

Indudablemente se requiere de un currículo que opere en lo esencial del conocimiento, metodologías activas en la mediación en los aprendizajes y la aplicación de un sistema de evaluación que sea parte del proceso de aprendizaje y ponga en primer plano la retroalimentación sobre los indicadores de logro y los desempeños alcanzados.

El diseño curricular precisa las competencias fundamentales de los perfiles de egreso en cada ciclo formativo y sus correspondientes resultados de aprendizaje. Estos deben ser asumidos por las diferentes áreas del conocimiento a través de la determinación de sus competencias específicas y sus indicadores de logro: El Perfil de Egreso y sus Competencias Fundamentales e Indicadores de Logro y las Áreas del Conocimiento con sus Contenidos, Conceptos,  Aspectos Actitudinales e Indicadores de Logro.

Las áreas del conocimiento contribuyen al logro de determinadas competencias fundamentales del perfil de egreso, pero con diferentes intensidades, según la incidencia en el resultado esperado en los aprendizajes. Sería interesante ponderar dicha intensidad.

Ello demanda que deba tener lugar una sistematización de la articulación curricular de las competencias fundamentales con las áreas del conocimiento que tributan por medio de sus competencias específicas y los correspondientes indicadores de logro. Lo que al mismo tiempo debe fortalecerse con la gestión colaborativa de las y los profesoras(es) con la finalidad de contribuir al logro de los aprendizajes esperados.

La articulación curricular debe concretarse con una valoración cuantitativa que facilite determinar el peso de incidencia, lo que puede ser relativo a la cantidad de créditos, horas de actividades prácticas u otras. Es decir debe tener lugar una articulación real más allá de una declaratoria de intención expresada en un documento que lo indique.

El seguimiento a la progresión de aprendizajes de las alumnas y los alumnos a través de notas es insuficiente y poco orientador con respecto a las acciones metodológicas que faciliten la mejora de los aprendizajes.

En una escala de calificaciones de 0 a 100: 90 – l00 sería Excelente, 80 – 89 Muy Bueno, 70 – 79 Bueno y de 0 – 69 Deficiente. Pero, habría que precisar los indicadores de logro del área evaluada y también el logro alcanzado en las competencias del perfil de egreso, según las tributaciones de las áreas del conocimiento que de forma específica sean enunciadas. Se debe transitar de la presentación de logros por áreas del conocimiento a la incorporación de progresión de logros por las competencias de los perfiles de egreso en cada nivel o grado de los ciclos formativos.

Un área del conocimiento comprende varias competencias específicas, que pueden tributar o no a una misma competencia del perfil de egreso. Varias áreas del conocimiento tributan a través de sus competencias específicas a una misma competencia del perfil de egreso. Ello exige de un diseño arquitectónico articulado que facilite medir de forma precisa las contribuciones esperadas en la progresión de los aprendizajes y los logros reales que alcancen las alumnas y los alumnos; lo que implicaría ubicarlos en determinados rangos de logros de los resultados de aprendizajes de las competencias especificas (assessment) por áreas del conocimiento y las competencias fundamentales del perfil de egreso en cada fase o nivel de desarrollo en que sean medidos los aprendizajes (rangos de logros de las competencias del perfil de egreso).

Si se preguntan cómo es posible transitar de la buena intención a su concreción en la práctica de la enseñanza y el aprendizaje, pueden estar convencidos de que es posible con tecnología, transitando a un sistema tecnológico que articule el diseño curricular y el seguimiento al logro en los aprendizajes.

Hay que ir más allá del diseño de asignaturas y sus evaluaciones de forma aislada a la utilización de un recurso tecnológico que permita pensar el currículo de forma automatizada, dejando a un lado el registro en carpetas, documentos digitales en Word, PPT, Excel concebidos de forma fragmentada y evaluaciones por asignaturas a un sistema tecnológico automatizado de gestión curricular y seguimiento al aprendizaje. Ese es nuestro reto y a eso nos dedicamos.

Aprovecho la oportunidad para poner nuestra experiencia y tecnología al servicio del mejoramiento de la gestión educacional de la República Dominicana. Debemos mejorar nuestras prácticas de mediación, siempre bajo la mirada cuestionadora de lo que hacemos por la calidad del servicio: Si una persona no está aprendiendo como se le enseña es posible que no se le esté enseñando como la persona aprende. Lo importante es que podamos orientarnos a la precisión temprana de las insuficiencias en la enseñanza…

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